martes, 17 de junio de 2014

SANTA VICTORIA sobre el filo.


Excursiones hermosas, grandiosas, imborrables, las de Marlú
y Federico. ¿De dónde sacarán el dinero para tantas salidas?, preguntaban algunos.

Sí, pero más de una vez en el límite mismo. Como en nuestro viaje con un VW Gacel a Santa Victoria para contemplar en su iglesia la famosa representación a tamaño natural del Matamoros. Santiago Apóstol Matamoros, esto es.

En el regreso para volver por la altísima Abra de Lizoite a La Quiaca nos precedía en el camino, a corta distancia, la pick up semanal que llevaba y traía mercaderías, garrafas de gas,  correspondencia y algunos pasajeros encaramados sobre la caja.

En el Gacel íbamos cuatro: Marlú, el Coya Sixto “Toqo” Vázquez Zuleta, Pussi y Federico.

A medio camino nos topamos con un obstáculo que pareció infranqueable: un camión cargado con objetos muy pesados que estaba varado desde la noche anterior bloqueando todo el camino de una sola huella.

El conductor de la camioneta, experto, se bajó, observó la situación y sentenció: “Para salir de aquí hay que pircar”.

Pero para poder pasar, primero había que empujar el camión, que entre los presentes demandó de todos, a una altura de cuatro mil metros, un esfuerzo físico descomunal. De cualquier modo logramos apartar la mole dos o tres metros y arrimarla a la pared. El conductor de la pick up enseguida empezó a pircar agregando unas piedras a la barranca.

Quedaban centímetros de luz para pasar. Marlú se bajó, y Pussi por las dudas también. No sobró ni la palma de una mano, pero pasamos sin rayar el Gacel ni desbarrancarnos.

El paisaje grandioso nos recompensó en parte, así el diminuto poblado de Lizoite y algún gaucho que vimos rindiendo silencioso homenaje en la solitaria tumba de un compañero.

Tengo para mí que ese día el Matamoros nos protegió.
 
Santiago Matamoros

En el borde: “Toqo” da indicaciones para que me arrime lo más posible al camión

Un vistazo desde arriba al minúsculo y solitario caserío Lizoite

Silencioso homenaje
 

1 comentario:

  1. Que fenómeno Toqo Zuleta tengo un libro autografiado por él, un hombre auténtico de la Quebrada y la Puna. Excelente entrada, seguramente gracias a ese pircado habrán pasado varios más!!!
    Maravilloso
    Abrazo.
    Axel

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